Narcóticos Anónimos visita la Fundación Hospitalarias Arturo Soria

Con el objetivo de ofrecer a los usuarios, de las Unidades de Hospitalización Tratamiento y Rehabilitación (UHTR), referentes reales que inspiren y fortalezcan su proceso de recuperación en salud mental, la Fundación Hospitalarias Arturo Soria ha iniciado una serie de encuentros con miembros de Narcóticos Anónimos (NA). La experiencia, organizada desde el área de Pastoral de la Salud, ha tenido un impacto muy positivo, tanto por la respuesta emocional de los usuarios como por el valor terapéutico añadido que han supuesto los relatos de vida compartidos.

Conversamos con Juan Carlos Estévez, coordinador de Pastoral de la Salud y Voluntariado, para conocer de primera mano cómo surgió esta propuesta, qué objetivos perseguía y qué aprendizajes ha dejado, no solo en los pacientes, sino también en el equipo profesional.

¿Cómo surgió la idea de invitar a Narcóticos Anónimos a compartir sus testimonios en la Fundación?

La iniciativa nace del deseo de ofrecer a nuestros pacientes referentes vivenciales que les permitan visualizar que la recuperación es posible. Narcóticos Anónimos (NA) se presentó como una opción ideal: un grupo con una amplia trayectoria, basado en la ayuda mutua, con un enfoque respetuoso, anónimo y profundamente humano. Creímos que esta visita encajaría perfectamente en el espacio de valores que impulsamos desde Pastoral de la Salud.

¿Qué objetivos se perseguían al organizar estos encuentros con los pacientes?

Nuestro objetivo principal era motivar a los pacientes a través del testimonio directo de personas que han vivido situaciones similares. Queríamos generar un espacio donde la palabra tuviera un poder sanador, donde el relato personal despertara identificación, esperanza y, sobre todo, el deseo de cambio. Además, era importante visibilizar recursos comunitarios a los que los pacientes puedan acudir, tanto durante su estancia en el centro como una vez reciban el alta.

¿Cuándo fue la primera sesión? ¿Cuál fue la acogida por parte de los usuarios? ¿Seguirá habiendo más sesiones?

La primera sesión tuvo lugar la semana pasada con dos de nuestras unidades, y la segunda fue ayer con las otras dos unidades de hospitalización. La acogida fue muy positiva, incluso más de lo que esperábamos. Muchos pacientes se sintieron profundamente interpelados, emocionados y agradecidos por la sinceridad y cercanía de los testimonios. A raíz de esta buena experiencia, hemos decidido programar estos encuentros de forma periódica, y también estamos valorando organizar una sesión específica dirigida a profesionales.

¿Qué tipo de relatos o mensajes comparten los miembros de Narcóticos Anónimos durante su visita?

Comparten relatos muy personales y honestos. Hablan de su experiencia con el consumo, del daño sufrido y causado, de sus recaídas, de las pérdidas… pero también de su proceso de recuperación, del apoyo que encontraron en el grupo y de cómo han conseguido reconstruir sus vidas. Son mensajes profundamente humanos, sin adornos ni juicios. Transmiten algo esencial: que la recuperación es posible, aunque no sea fácil, y que no están solos. Y eso es muy poderoso.

¿Qué valor añadido crees que aporta este tipo de testimonios al proceso terapéutico de los pacientes?

El valor añadido es doble. Por un lado, generan identificación: “si ellos pudieron, yo también puedo”. Por otro, ofrecen un testimonio cercano y concreto de esperanza. A veces, el lenguaje profesional puede percibirse como lejano o difícil de integrar. Sin embargo, los testimonios de NA conectan emocionalmente, humanizan el proceso y despiertan algo que no siempre se logra con palabras técnicas: el deseo de salir adelante. La personalización es clave: “eso también me pasa a mí”.

¿Cómo afecta el consumo de sustancias al desarrollo de los trastornos mentales y al proceso de recuperación?

El impacto del consumo es muy profundo. Puede actuar como desencadenante o como factor agravante de trastornos mentales ya existentes. Dificulta la percepción de la realidad, deteriora vínculos, autoestima, y complica mucho el cumplimiento de cualquier tratamiento. Además, supone una doble lucha: contra el trastorno y contra la adicción. Por eso, si no se aborda el consumo, es muy difícil avanzar hacia una mejoría real y sostenida.

¿Qué papel puede jugar un grupo como Narcóticos Anónimos en un enfoque integral de la atención en salud mental?

NA es un complemento muy valioso al tratamiento clínico. Ofrece una red de apoyo permanente, accesible y gratuita. Es un lugar donde las personas se sienten comprendidas, acompañadas y reconocidas, algo fundamental para prevenir recaídas. En nuestro enfoque de atención integral, es esencial que el paciente pueda apoyarse también en recursos comunitarios. El trabajo terapéutico no puede quedar limitado al entorno institucional.

¿Qué tipo de reacciones emocionales o reflexiones has observado en los pacientes tras participar en estas sesiones?

Han sido reacciones muy intensas: emoción, llanto, alivio… pero también esperanza, motivación y apertura al diálogo. Algunos pacientes se animaron a compartir aspectos de su vida que nunca antes habían expresado. Otros mostraron interés en asistir por su cuenta a un grupo de NA. También surgieron reflexiones muy profundas sobre el daño causado, el perdón, la dignidad y la posibilidad real de cambiar. Todo eso tiene un valor terapéutico incalculable.

¿Cómo valoras el papel de las entidades externas, como Narcóticos Anónimos, en la atención integral en salud mental?

Muy positivamente. Las entidades externas amplían la mirada, rompen la lógica institucional cerrada y tienden puentes hacia la vida cotidiana. NA, en concreto, tiene una experiencia consolidada en el acompañamiento entre iguales, lo que refuerza elementos fundamentales del tratamiento como la responsabilidad, la autonomía y el sentido de pertenencia. Este tipo de colaboraciones enriquecen enormemente el proceso de recuperación.

A raíz del impacto positivo entre los pacientes, ahora también se quiere llevar esta iniciativa a los profesionales. ¿Qué se espera de estos futuros encuentros?

La idea es que los profesionales también puedan escuchar estos testimonios. No solo para conocer mejor la realidad del consumo y la recuperación desde dentro, sino también para reflexionar sobre nuestro rol como acompañantes. Esperamos que estos encuentros se conviertan en espacios de formación y sensibilización, que contribuyan a reforzar una mirada más compasiva, realista y esperanzadora hacia quienes acompañamos en sus procesos.

Cerramos esta entrevista con una certeza: escuchar a quien ha transitado el camino es, muchas veces, el primer paso para comenzar a recorrerlo. La experiencia con Narcóticos Anónimos no solo ha abierto nuevas ventanas de esperanza para los pacientes, sino que también ha fortalecido la convicción de que la recuperación es posible, sobre todo cuando se hace en compañía. Agradecemos a Juan Carlos su compromiso y generosidad al compartir esta experiencia, y le damos la enhorabuena por una iniciativa que pone en el centro la escucha, la esperanza y el valor del testimonio como herramienta terapéutica y transformadora.

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