Desafíos éticos en el voluntariado: «La persona voluntaria ofrece ayuda desinteresada, pero no tiene la solución a todos los problemas»

El voluntariado es una de las expresiones más genuinas de la hospitalidad: una presencia cercana que acompaña, escucha y contribuye al bienestar de las personas atendidas. Sin embargo, esa relación de ayuda también plantea preguntas y retos que requieren reflexión. ¿Cómo respetar la autonomía de la persona a la que se acompaña? ¿Dónde están los límites? ¿Cómo cuidar a los demás sin descuidar el propio bienestar?

Para profundizar en estas cuestiones conversamos con Olaya Mayans, médico de familia, miembro de la Comisión de Bioética de la Fundación Hospitalarias Comunidad de Madrid y colaboradora del programa formativo de voluntariado de la Fundación Hospitalarias, quien participó en el IV Congreso de Voluntariado Hospitalario celebrado recientemente en Granada con la ponencia «Desafíos éticos en el voluntariado». En esta entrevista comparte algunas claves para promover un voluntariado responsable, basado en el respeto, la autonomía y el cuidado mutuo.

La Fundación Hospitalarias cuenta con más de 1.300 personas voluntarias que están presentes en nuestros centros y hacen posible, con su tiempo y su compromiso, que la Hospitalidad se exprese de una manera cercana, solidaria y generosa. En concreto, en la Fundación Hospitalarias Comunidad de Madrid, contamos con más de 80 personas voluntarias.

1. ¿Qué desafíos éticos pueden surgir durante el voluntariado?

La horizontalidad en la relación, la cercanía y el rol del voluntario o voluntaria le colocan en una posición privilegiada para reforzar la autonomía de la persona que acompaña. Pero las situaciones son complejas y a veces, sin querer, se puede caer en actitudes paternalistas. También pueden darse dinámicas de complicidad mal entendida y chantaje emocional, que no son fáciles de gestionar.

2. ¿Cómo puede una persona voluntaria respetar la autonomía de quien acompaña? ¿Dónde está el límite?

Yo creo que el tema de la autonomía tiene que ver no sólo con cómo se ve a alguien, sino con cómo se le imagina. A veces nos damos cuenta de que la persona a quien se acompaña no ha tenido la oportunidad de entrenar capacidades que podría desarrollar con la ayuda y paciencia de otros.

Siempre es bueno dar la oportunidad de crecer y los límites son necesarios cuando consideramos que hay un riesgo claro para la seguridad o el trato deja de ser considerado y respetuoso.

3. ¿Cómo puede una persona voluntaria cuidar de sí misma cuando siente que no puede dar respuesta a todo lo que le gustaría?

Las expectativas pueden jugar malas pasadas cuando no son realistas, así que cuanto más ajustadas sean, mejor. La persona voluntaria ofrece apoyo y ayuda desinteresada, pero no es responsable de la situación de la persona a la que acompaña ni tiene la solución a todos sus problemas.

Para evitar el posible burn-out es importante apoyarse en el equipo asistencial y en otras personas voluntarias.

4. Si tuvieras que dar un consejo a alguien que empieza en el voluntariado, ¿cuál sería?

A la persona voluntaria, le invitaría a tener la actitud de dar y darse tiempo porque los procesos importantes lo requieren, el conocimiento mutuo y la confianza maduran a base de momentos compartidos. También le aconsejaría que cuide la conexión consigo misma para ser consciente de lo que le vaya pasando por dentro y descubrir las cosas buenas que le esperan.

Ayúdanos y comparte esta página
Resumen de privacidad

La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.