Alberto tiene 25 años y una historia marcada por la adversidad, la resiliencia y el poder transformador de la música. Desde pequeño fue un niño alegre y sensible, pero su adolescencia estuvo llena de conflictos personales y familiares que afectaron su salud mental. “Mi familia no me comprendía. Me echaron de casa y terminé en la calle. Ahí todo se complicó aún más”, recuerda.
A raíz de aquella situación límite, comenzó a desarrollar una psicosis que le hizo perder el contacto con la realidad. Fue ingresado en varias ocasiones, y durante uno de esos ingresos llegó a la Clínica de la Fundación Hospitalarias Arturo Soria. En sus palabras: “Al principio no aceptaba mi enfermedad ni tomaba la medicación. Escuchaba voces que me decían que la policía me perseguía. Fue muy duro. Pero poco a poco, y con apoyo profesional, fui tomando conciencia de lo que me pasaba y empecé a trabajar en mi recuperación.”
Durante su estancia de nueve meses en el centro, Alberto ha podido avanzar gracias al acompañamiento profesional, pero también gracias a su esfuerzo personal: “Yo creo que lo que más me ha ayudado es mi propio trabajo. Lo que aprendes en la clínica debes trasladarlo a tu vida real, y eso es lo más difícil. Nadie puede cambiar tu vida por ti. Tienes que hacerlo tú.”
La música, un motor vital
Si algo ha marcado la vida de Alberto, ha sido la música. Desde niño la utilizaba como refugio: “Cantaba solo en casa para que nadie me escuchara. Me sorprendió un día que el vecino me dijera que le gustaba cómo cantaba. Desde entonces, la música se convirtió en mi forma de expresarme y de sentirme vivo.”
Alberto participó en un concierto organizado por la Clínica, con ocasión de la festividad de San Benito Menni, y sueña con dedicarse profesionalmente a cantar y actuar. “La música me ha ayudado a conectar con la positividad. Ha sido una herramienta fundamental en mi proceso de curación. Me hace querer vivir.”
Afirma que la música permite sacar lo que llevamos dentro y conectar con nuestras emociones: “No conozco a ningún cantante que mienta en el escenario. La música hace vibrar los corazones, y es perfecta para sanar.”
Un mensaje de esperanza
Alberto quiere transmitir un mensaje claro a otras personas que estén atravesando una situación difícil relacionada con su salud mental: “Con esfuerzo y el apoyo adecuado, todo se puede conseguir. La clave es no rendirse. Si tienes un sueño, lucha por él. Yo quiero cantar, bailar, dedicarme a la música y al cine, y no voy a parar hasta lograrlo. Los sueños están para cumplirse.”
Desde la Fundación Hospitalarias Arturo Soria celebramos su valentía, su progreso y su capacidad de resiliencia, y agradecemos que haya querido compartir su historia para dar esperanza a otros.

